Por Olivier Pascalin
Como bien sabemos todos, muchos de nosotros tenemos, digamos, problemas con nuestro pasado que nos complica el presente. Desde mi perspectiva clínica y humanista, que manejo como puedo desde 70 años, mi abandono como bebé no fue un evento social, sino una fractura en el «vaso psíquico» que ocurrió antes de que yo tenga palabras para explicarlo.
Cuando un bebé es abandonado, se genera lo que en psicología y medicina se conoce como trauma pre-verbal. Déjame que te explico qué tipo de memoria guarda y cuáles son los desafíos que suele enfrentar en el futuro?
La «Memoria Celular» e Implícita
Un bebé no tiene «memoria biográfica» (no recuerda caras o nombres), pero tiene una memoria sensorial y emocional grabada en su sistema nervioso:
El Registro del Cortisol: El estrés del abandono eleva el cortisol. El cuerpo del bebé «recuerda» el miedo biológico a la muerte por falta de protección. Es una memoria de alerta constante.
La Huella del Hambre y el Frío: Si el abandono implicó carencias físicas, el cuerpo desarrolla una «memoria de escasez». De adulto, esto puede traducirse en ansiedad por la comida o una necesidad obsesiva de acumular seguridad material.
Memoria Ancestral (Reshimu): bebé «Pascalin» también carga con el karma o la energía de sus padres biológicos.
El rechazo de la madre se siente como una «frecuencia vibratoria» que el niño arrastra, una sensación de «no ser digno» de existir.
El trauma del abandono suele manifestarse en la vida adulta a través de programas inconscientes que operan desde la sombra:
A. La Herida de Rechazo y Abandono
El miedo más grande no es morir, sino ser dejado atrás otra vez. Esto genera dos tipos de comportamientos como:
- El Dependiente: Personas que aguantan maltratos con tal de que no las dejen solas.
- El Evitativo: Personas que terminan sus relaciones antes de que el otro lo haga, como un mecanismo de defensa: «Te dejo yo antes de que me duela que me dejes tú».

B. El «Vaso Fisurado» (Baja Autoestima)
Como el «recipiente» (el niño) no recibió la «Luz» (el amor materno) en el momento justo, el individuo siente que tiene un agujero interior que nada llena. Puede buscar llenarlo con adicciones, compras compulsivas o búsqueda constante de aprobación externa.
Dificultad en el Apego
El cerebro de un bebé abandonado a veces no desarrolla correctamente los receptores de oxitocina (la hormona del vínculo). Esto puede causar:
- Dificultad para confiar en los demás.
- Sentirse un «extraño» incluso en su propia familia o país (la sensación de no pertenecer).
3. La Visión de la Esperanza: La Transmutación
Siguiendo la idea mía algo filosófica , el trauma no es una condena, sino un programa que se puede cambiar.
- Hacer consciente lo inconsciente: Al entender que ese miedo irracional viene de su etapa de bebé, el adulto deja de identificarse con el miedo.
- Reparar el Vaso: A través del arte, la terapia o la espiritualidad, la persona puede «maternarse» a sí misma, integrando esa luz que le faltó.
- El «Eterno Viajero»: El niño abandonado tiene el potencial de convertirse en un gran buscador de la verdad, ya que su propia herida lo obliga a viajar hacia adentro para encontrarse a sí mismo.

Resumiéndome, la memoria de un bebé abandonado es una memoria de supervivencia. El trauma futuro es el miedo a la soledad, pero la «alquimia» de esa herida puede convertir a ese niño en un adulto con una resiliencia y una profundidad espiritual fuera de lo común.
Amen!
Viernes de Pascua 2026
