Ricardo Güiraldes y el último gaucho

Por Rafael Gutiérrez

El 13 de febrero de 2026 se cumplen 140 años del nacimiento del escritor Ricardo Güiraldes que ha pasado a la historia como el autor de la novela Don Segundo Sombra, de cuya primera publicación este año se cumple el primer centenario.

La novela es considerada por los historiadores de la literatura como una de las cúspides de la literatura gauchesca, un género literario muy propio de la Argentina, pues esa cultura ecuestre basada en la ganadería sólo se comparte con el Uruguay y el sur de Brasil, donde ese tipo rural tuvo su origen en tiempos coloniales y desarrollo durante el siglo XIX.

En las primeras décadas del siglo XX se estaba experimentando un cambio en la figura del escritor pues, en el siglo anterior, la mayor parte de los que ejercían esa tarea era un grupo reducido de personas que había accedido a la formación requerida y al patrimonio económico para sustentarla. De modo que la literatura era un ejercicio complementario entre otras actividades públicas y privadas. Esa práctica se mantuvo al iniciar el nuevo siglo pero con la aparición de otros protagonistas de una incipiente clase media que podía ejercer la escritura de un modo remunerado gracias a la aparición de nuevos medios de comunicación que requerían de actores letrados.

Fue durante ese tiempo en el que la inmigración hizo sentir un fuerte impacto en la sociedad pues, gracias a la educación pública y gratuita, los hijos de los extranjeros ya afincados en el país, veían la escritura como un medio de sustento y comenzaban a poblar la ciudad de tonos, acentos y costumbres que los argentinos viejos veían con desconfianza.

Ante esa inmigración creciente es que los criollos de varias generaciones buscaron símbolos que los representaron y así fue que rescataron la figura del gaucho, porque el tipo social estaba en franca extinción. Esa tarea fue asumida por Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas que se encargaron de llevar el poema narrativo de José Hernández a la dimensión de un epopeya, ponderando la imagen del Martín Fierro trabajador y en lucha contra el indio, solapando su condición de pendenciero y delincuente perseguido.

Sin embargo ese Martín Fierro ideal competía en popularidad con un gaucho matrero, pendenciero, perseguido por las partidas policiales y protegido por los políticos de turno a los que servía.

El folletín de Eduardo Gutiérrez Juan Moreira (1882) había inmortalizado al gaucho malo y el teatro popular de los hermanos Podestá impulsó esa imagen.

En ese contexto es que un joven –heredero de haciendas, criado en ellas junto a los gauchos, pero con la posibilidad de acceder a una cultura letrada y a viajes por Europa-, emprendió la tarea de reunir ambas formaciones en relatos que, en una lengua literaria elaborada de modo exquisito, dieran cuenta de los valores de esos hombre a caballo y con una ética que no se había corrompido por el avance la modernidad. Los retrató en sus cuentos y en la novela Raucho (1917), en la que su alter ego realiza el viaje iniciático que lo desencanta de los brillos y lujos de Europa, en un recorrido que lo convierte en un hijo pródigo de las pampas.

El escritor vio la posibilidad de rendir un homenaje a los hombres que había conocido en San Antonio de Areco, cuyos trabajos, anécdotas y entretenimientos compartió, por lo que se puso a trabajar en un proyecto más amplio de una relación entre un maestro que rescata a un joven discípulo de su orfandad. Esos borradores fueron leídos y compartidos con Juan Carlos Dávalos que le hizo conocer a los gauchos de Salta y lo alentó a que completara su novela. 

En 1926 Ricardo Güiraldes publicó su novela Don Segundo Sombra y el éxito entre los lectores y la crítica fue inmediato, porque los patricios vieron allí la figura simbólica que necesitaban para cohesionar una imagen nacional y los mismos gauchos se reconocieron en esas figuras de hombres trabajadores y no pendencieros, como ese Juan Moreira.

Ricardo Güiraldes le acercó el libro a los hombres que trabajaban en su finca de San Antonio de Areco, mostrándole a Don Segundo Ramírez que el personaje de la novela era su alter ego literario. Lo que Don Segundo reconoció con gratitud sentenciando:

-“Hay cosas que yo no dije, pero que pude haber dicho”.

En la trama de Don Segundo Sombra reaparece Raucho como un personaje clave para entender el modo en el que “el reserito” puede narrar sus vivencias, de modo que se integran un mismo universo narrativo que no pudo desarrollarse más porque Ricardo Güiraldes, al año siguiente, se fue definitivamente dejando un legado invaluable para la cultura argentina.

Cuando publicó Güiraldes su novela cumbre, el gaucho -como hombre libre a caballo- ya estaba en vías de extinción, asimilándose al trabajo asalariado en las fincas o dejando el caballo, pero no el cuchillo ni su ética, en las orillas de Buenos Aires, por lo que puso en boca del viejo maestro, Don Segundo Sombra, la definición de lo que debía ser un nuevo tipo de gaucho, adecuado al mundo moderno y urbano:

“- Mirá –dijo mi padrino, apoyando sonriente su mano en mi hombro-. Si sos gaucho en de veras, no has de mudar, porque andequiera que vayas, irás con el alma por delante como madrina’e tropilla.”

“- Ya has corrido mundo y te has hecho hombre, mejor que hombre, gaucho. El que sabe de los males de esta tierra, por haberlos vivido, se ha templado para domarlos…”

En esas primeras décadas del siglo XX las ciudades crecían vertiginosamente y se transformaban con intercambios étnicos y culturales que el estaban dando una nueva forma a la Argentina, por lo que las palabras de Don Segundo Sombra le dieron un asidero a los argentinos.

Ése es quizá el legado más grande de Ricardo Güiraldes con una novela en la que un joven sin rumbo encuentra un maestro que lo orienta en su vida para que se convierta en un hombre capaz de enfrentar los desafíos de un destino que no imaginaba.

En 1969 con la Dirección de Manuel Antín, la novela fue transpuesta al formato cinematogrático y contó con el protagonismo de Adolfo Güiraldes, sobrino del escritor que había heredado la hacienda y las costumbres gauchas, por lo que era un reconocido bailarín de danzas camperas y guitarrero, además de un hábil jinete, como Don Segundo Sombra.

Publicado por Juana Manuela

Empresa destinada a la publicación de textos de difernetes géneros literarios, como así también a la difusión de nuestra cultura latinoamericana.

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