¡Y NO TENGO LA CULPA!
Por Lucila Moro
Más bien miremos las prácticas agrícolas en las cuencas de los grandes ríos sudamericanos. El problema es multicausal: responde al cambio en la química y la temperatura de vuestros océanos a nivel global.
El aumento de la temperatura del agua acelera mi metabolismo y mi reproducción.
Los vientos que traen hierro y fósforo desde el desierto africano hacia el Atlántico me sirven como un “fertilizante aéreo” adicional.
Y sí, me gusta…
¿Me acusan de daño ecológico? ¿Por qué yo?
Dicen que cuando me acumulo en la orilla bloqueo la luz solar para los pastos marinos y dificulto el desove de las tortugas, alterando el ecosistema local. ¿En serio? ¿Creen que tapar el sol y la luna con un dedo funciona? Piénsenlo.
También dicen que me gustan los metales pesados como arsénico y plomo.
No es gusto: los absorbo del agua que USTEDES CONTAMINAN.
No tengo la culpa si eso complica mi uso como abono o alimento cuando no se procesa bien. Y lo más absurdo: se quejan de mi olor a huevo podrido y me culpan de todas las náuseas turísticas.

YO RESPONDO SIMPLE: me pudro porque me dejan morir en la playa sin manejo. Yo no invadí países extranjeros.
Además, mírenme bien: tengo un color precioso y no soy tóxico al tacto. En mar abierto soy cuna y refugio para tortugas bebés, peces, cangrejos y caballitos de mar.
EL PROBLEMA NO SOY YO, ES SACARME DE MI CASA.
Todo no es mi culpa. Yo tampoco culpo el sobrepeso y la sobrealimentación a una sola empresa o persona. Es exceso de nutrientes, y cualquier exceso tiene consecuencias.
¿De dónde viene ese exceso?
¡DE LOS HUMANOS!
El aumento del uso de fertilizantes nitrogenados y fosfatados en la cuenca del Amazonas, principalmente para la soja y la ganadería, termina en mi océano.
La pérdida de selva hace que más sedimentos ricos en nutrientes lleguen al mar, alimentando mi crecimiento explosivo.
Y no solo es el Amazonas. El Mississippi, el Congo y el Orinoco también aportan lo suyo. Desde 2011 existe el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico: 8,000 km de biomasa flotante que antes no estaba ahí.
Algo cambió en el planeta, y no fui yo quien movió el termostato.
No me disculpo por existir. Llevo millones de años flotando antes de que hubiera turismo.
Si hoy soy un problema en la playa, miren sus campos, sus ríos y su termómetro global. Yo solo hago lo que cualquier ser vivo haría: crecer donde me dan de comer.
¿QUIEREN UNA SOLUCIÓN?
Bien procesado puedo ser biofertilizante, material de construcción, bioplástico, cosmético o biocombustible.
El asunto es invertir en tecnología, no en buscar culpables.
¿EN QUÉ TENGO LA CULPA?


