Mujeres de la Independencia

Por Mary Dib Ashur

Muchas fueron las heroínas que se destacaron en esta página de la historia; desde las más recordadas como Juana Azurduy, la coronela de las guerrillas del Norte, a quien Güemes y Belgrano reconocieron por su valor, hasta las olvidadas por la historia oficial como las “Niñas de Ayohuma”, recordadas por el general Lamadrid al decir: “Es digno de transmitirse a la historia una acción sublime que practicaba una morena hija de Buenos Aires llamada “tía María” y conocida por “madre de la Patria”.

Esta morena tenía dos hijas jóvenes y se ocupaba con ellas de lavar la ropa de la mayor parte de los jefes y oficiales, pero acompañada de ambas se le vio constantemente conduciendo agua en tres cántaros que llevaban a la cabeza, desde un lago o vertiente situado entre ambas líneas de fuego y distribuyéndola entre los diferentes cuerpos de la nuestra y sin la menor alteración”.

María Remedios del Valle, la Madre de la Patria, se destacó en muchas batallas del Ejército del Norte y participó en todas las acciones con tal valentía que era la admiración del general, de los oficiales y de toda la tropa, al decir del propio secretario de Belgrano, Tomás de Anchorena.

Otra mención especial merecen las mujeres cuyanas, no sólo las siempre recordadas Patricias Mendocinas, encabezadas por la propia esposa del Gobernador Intendente Doña María de los Remedios de Escalada de San Martín, sino en especial las mujeres anónimas de San Juan, San Luis y Mendoza, que contribuyeron denodadamente con la formación del Ejército Libertador de los Andes y aportaron ponchos, ponchillos, frazadas, pieles de carnero, monturas, caballos y mulas.

Además, donaron alhajas, dinero, esclavos y productos alimenticios. Así las que más pudieron, entregaron dinero en efectivo y sus esclavos; las que menos: dieron espuelas y estribos, o algún tanto de pasas de uva y jabón.

El aporte de las mujeres de Cuyo fue siempre requerido por San Martín, quien les solicitó su colaboración para menesteres del Ejército; su ingrata misión lo llevaba a imponer contribuciones y donaciones forzosas, muchas de las cuales lograba hacer efectivas por la intervención de las mujeres cuyanas.

 Aquí otro ejemplo: a principios de 1816 se necesitaba teñir de azul gran cantidad de telas para la confección de uniformes, y nadie sabía hacerlo. Entonces dirigió un oficio al comandante del fuerte de San Carlos en el que decía:

“Tiene noticia este gobierno que existe en esa villa, Juana Mayorga… y que ella conoce la raíz con que los indios dan el color azul. Interesa que se presente a este gobierno y que traiga alguna cantidad de dicha raíz, por lo que se franqueará cuantos auxilios necesite para su viaje de cuenta del Estado, mandándola acompañada de un soldado para que la cuide”.

Al cumplirse el encargo del Gobernador, resultó que dicha criada no supo teñir como los indios, pero informó de una india, de nombre Magdalena, que sabía hacerlo; así fue como la india laboriosa contribuyó a teñir los uniformes y por ello San Martín mandó obsequiarla con una dote por sus buenos servicios.

Afirma el general Miller “que las mujeres cuidaban con tal solicitud a los heridos de Maipú, que parecía que los patriotas heridos fueran sus verdaderos hermanos”.

Tanto en los trabajos de tejido y costura, como en la atención de hospitales de campaña e incluso durante las mismas batallas, la mujer ha dado con autenticidad su calor humano y fue sin duda un actor central en la Guerra de la Independencia entregando hasta su propia sangre y lo más preciado: sus hijos y esposos a la causa de la libertad.

Vaya en este 17 de Agosto, nuestro reconocimiento a todas aquellas mujeres y a sus herederas, mujeres mendocinas que día a día contribuyeron para hacer de ésta, nuestra tierra, un lugar mejor para vivir.

¡Un viva por las Valientes Mendocinas!

LA COMIDA DEL EJERCITO DE LOS ANDES

La base de la alimentación del ejército fue el valdiviano, plato sobre la base de carne seca (charqui) machacado, grasa, rodajas de cebolla cruda y agua hirviendo. Las columnas que llevaban los víveres iban a retaguardia.

ESTE ERA EL PLATO PREFERIDO DEL GRAL.SAN MARTIN

Se trata de un guiso tradicional de Bolivia, Argentina y Chile. Su nombre, dicen, viene del quechua: charki kanka, «asado de charqui». El charquicán habla de un asado de carne seca también.

Se prepara con  carne deshidratada que a los españoles no les gustaba, pero que sirvió de alimento para los soldados que cruzaron los Andes con San Martín era: «una pasta de carne tostada y molida, aliñada con grasa y ají, a la cual sólo bastaba con agregar agua caliente y harina de maíz tostado, para preparar el charquicán cuyano», dicen los historiadores.

Tenía todo lo que hay que tener para empresas de ese tipo: alta concentración calórica, fácil preparación y resistencia en su conservación.

Charquicán

Preparación

Se fríe cebolla, luego ajo picado y charqui (sabemos que se complica usar charqui, reemplazar por cuadraditos de carne y hacemos nuestra versión casa).

Luego se agregan papas y zapallo cortado en dados pequeños y se condimenta. A todo esto agregar agua hirviendo, dejar hervir  hasta que esté todo tierno. Super simple.

¿Qué te parece si para el día de San Martín probas con esta comida con la que el Gral. San Martín se alimentó para hacer historia?

Un comentario en “Mujeres de la Independencia

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