Por Graciela Bucci
El libro virgiliano es un poemario atravesado por una profunda reflexión sobre el tiempo. Como señala la prologuista, el tiempo funciona como un arquetipo y la poesía se interna también en ese territorio misterioso que se encuentra por debajo del nivel de la conciencia. El título adquiere así una especial significación: Liliana Bellone se deja guiar por Virgilio, figura del poeta y del guía, en un recorrido por la memoria, la historia, la cultura y las zonas más profundas del ser.
Esa preocupación adquiere por momentos un carácter existencial. En El árbol, la pregunta “¿Qué soy, mamá?” enfrenta lo efímero de la vida humana con la permanencia simbólica del árbol. En Espejo, en cambio, la pregunta “¿Quién eres, la del espejo?” abre una indagación sobre la identidad: la mujer del presente y la niña del pasado aparecen como distintas imágenes de un mismo yo atravesado por el tiempo.
El tiempo no es solamente un tema: interviene en la construcción misma de los poemas. En Mensaje en septiembre se producen saltos entre la infancia, el Medioevo y el siglo XVIII, de modo que el tiempo personal y el histórico se entrecruzan. Esta concepción alcanza una expresión particularmente clara en Cronotopo, donde en una misma sala conviven invitados “de ahora, de ayer, de mañana”. Minutos, años, días y siglos pierden sus límites y el tiempo puede caber en un instante, en un sueño o en el paso mínimo de un ser vivo.
Estamos, además, ante una poesía culta, entendida como una poesía nutrida por un amplio universo de lecturas y referencias. La historia, la mitología griega, el mundo clásico, la literatura y la música forman parte del tejido poético. Virgilio convive con ecos de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, y también con la música de Verdi y Puccini. No se trata de una mera exhibición de erudición: esas presencias construyen una memoria cultural que se entrelaza con la memoria individual de la poeta.
En Poema locura, el discurso avanza por asociaciones que no responden a una lógica narrativa convencional. Las imágenes se suceden y se transforman de manera inesperada —el mundo que cae, la lluvia, los lobos que se vuelven papeles, un avión detenido— y parecen responder a una lógica emocional o psíquica. Incluso allí reaparece una de las constantes del libro: el tiempo, bajo la inquietante imagen de su “decadencia”.
El libro virgiliano propone, en definitiva, un viaje por distintos tiempos y distintos estratos de la conciencia. En ese recorrido, la experiencia personal dialoga con la historia y con una vasta tradición cultural. Virgilio, desde el propio título, parece acompañar a la poeta en ese tránsito. Y quizá una de las mayores riquezas del libro resida justamente allí: en hacer del tiempo no sólo aquello que transcurre y se pierde, sino también aquello que la memoria, la cultura y la palabra poética pueden recuperar.
Graciela Bucci es una destacada poeta, narradora y ensayista argentina nacida en Buenos Aires. A lo largo de su carrera literaria, ha sido galardonada en múltiples ocasiones por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), consolidándose como una de las voces contemporáneas relevantes de la literatura de su país. Además de su faceta artística, cuenta con estudios en Ciencias Bioquímicas por la Universidad Nacional de La Plata y una diplomatura en Cultura Argentina de la Universidad Austral.


Omnia fert aetas (“Todo se lo lleva el tiempo”, Virgilio, Bucólicas, IX, 51)
Por Marcela Coria1
Amoroso maestro y guía del Dante a través del Infierno y el Purgatorio, Virgilio también orienta los pasos de Liliana Bellone en este poemario, recientemente publicado por la editorial Juana Manuela de Salta (2026).
Aquí están, sin duda, los ecos de las Bucólicas, las Geórgicas y la Eneida; pero también están Cicerón, Lucrecio, Horacio, Ovidio, Séneca; aquí está la literatura de Roma, aquí está Roma, está la eternidad, está la Poesía. Y están, también, esos temas, tan caros a Bellone, que ya eran omnipresentes en sus tres libros de poemas anteriores: Trilogía poética, Trilogía poética II y Las lecturas y los días, con los cuales dialoga El libro virgiliano; temas como la felicidad y la desdicha, la vida y la muerte, la luz y la sombra, la infancia y la madurez, el sueño, la nostalgia, el tiempo. A mi juicio, precisamente el tiempo, su transcurrir inexorable, su fugacidad y su capacidad para provocar tanto el goce inefable de sabernos vivos como la conciencia de la segura destrucción del todo constituyen las coordenadas de lectura de estos poemas.
En esta comunicación nos proponemos rastrear los ecos en El libro virgiliano de la reflexión sobre el problema del tiempo en la literatura latina. La propuesta se enmarca en el Eje 1: Reescrituras y reinterpretaciones de la tradición clásica en Europa, Estados Unidos y América Latina.

Marcela Coria, es una reconocida académica, investigadora y docente especializada en el mundo clásico.
Licenciada en Letras, Doctora en Humanidades y Artes (mención Filosofía) y posdoctorada por la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Profesora Titular de las cátedras de Lengua Griega I y II en la UNR. Sus investigaciones se centran en la poesía helenística, la comedia griega antigua, la filosofía helenística y la traducción del griego antiguo. Participa activamente como docente invitada en seminarios culturales y de posgrado.

- Centro de Estudios de Filología Clásica “Lena R. Balzaretti” – Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario – Correo: coriamarcela@hotmail.com ↩︎
