MEDITACIÓN AUSTRAL

De Ernestina Acosta.


Allí donde comienza la espuma de la Antártida
las Malvinas sostienen el relámpago celeste de mi Patria.
Su historia de océanos y gaviotas,
de latitudes solitarias,
de patrimonio repartido entre invasores de metálicas figuras,
de majestad marina arrebatada por Europa
-Ay, bandera mía desgajada en el área mas capullo de la altura-
Allí donde comienza la espuma de la Antártida
las Malvinas reclaman
la voz innumerable de la Patria.
Por el mundo se contó la historia de las Islas argentinas
(de la flor quebrada en los mismos umbrales de las pampas)
y se contó que en latitudes solitarias
Las Malvinas son un tiempo ausente de batallas
y el grito esencial de la esperanza
trepando la memoria del pájaro sin alas.
Allí donde inaugura su espuma el nombre de la Antártida,
Las Malvinas son el vértice de amor
del cedro musical, del mar que va conmigo,
de Martín Fierro regresando en la baguala.
En el horizonte de salitre y viento, en la claridad austral de sus nieves y sus aguas
las islas argentinas aguardan la secreta primavera,
tiempo en que vendrá la floración callada del laurel en sus fronteras
y un estallar de lides argentinas
en el gesto más azul de su Bandera.
Y este canto que es mi soledad sonora
cruza la geografía señorial del mar océano
y un constante paisaje de gaviotas
más allá del azul del aire, más allá del límite asombrado de los cielos

Para volverte vidala desafiante
y reclamo de umbrales clausurados
y ser galope y grito -flor blindada de silencios-
y madera brava de guitarra…
allá, donde comienza la espuma de la Antártida;
dónde existen
de espaldas de mi Patria-
las islas solitarias.
La Malvinas flamean todavía su pregunta,
esperando la celeste respuesta de la Patria.

Publicado por Juana Manuela

Empresa destinada a la publicación de textos de difernetes géneros literarios, como así también a la difusión de nuestra cultura latinoamericana.

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