Por Daniela Leiva Seisdedos
Hay un nene de 8 años peleando por su vida porque el padre lo subió a un cuatriciclo a correr picadas. Los que se exceden con su soberbia son los padres y está mal.
¿Quién dijo que ser padres es fácil? Es cierto no venimos con un librito pero ese librito debe tener un mínimo de sentido común.
Es cierto también que la estupidez no tiene cura. La verdad, que un grupo de seres con un poco de dinero, grandes que jueguen a suicidarse no debería ser noticia, pero el problema es que matan a inocentes.
Triste escena en la Frontera de Pinamar, la madre en cuatri, sin ninguna protección por los médanos, atrás su hijo que está aprendiendo, no tiene más de 8 años tampoco sin protección, atrás el padre, otro bobo, filmando todo, mientras maneja su 4×4.
No hay en el mundo dolor más grande que la muerte de un hijo, lo cuentan las personas que lo han padecido y padecen, pero parece que esto ya no es un impedimento para ayudar que nuestros hijos vivan y que por supuesto cuidemos.
Muchos padres luchan para que sus hijos tengan salud y otros parece que se creen inmortales y no temen que se accidenten o mueran.
¿Límites o pedagogía del ruego?
Los límites que nos previenen de hechos futuros dolorosos son una solución y es una manera sana de ejercer nuestra libertad. Muchos padres son inseguros y delegan esta tarea en la escuela. ¿El estado debe velar por que cada niño tenga un padre y una madre que actúan naturalmente como tales?

¿Cómo vas a subir a un menor y a gran velocidad?
Después lloran, pero se ven inconscientes enojados porque el municipio no los deja entrar a la playa con sus 4×4. Tendrían que quitarle de por vida la licencia de conducir y punto. Pinamar y La Frontera es la máxima expresión de que el otro no me importa nada. No es un lugar de «carreras clandestinas» porque todo el mundo sabe que ahí se corre. Esos vehículos que matan cada año es un negocio bien rentable para toda intendencia, policía, vendedores.
Todos los años hay nenes que mueren o sufren graves heridas porque sus padres los llevan a hacer locuras en la arena en vehículos todo terreno. No es una discusión de libertades: es evitar un daño irreversible. La anomia que hay es terrible.
Habría que sacarle la paternidad. No es un debate. No hay cuidado posible cuando los adultos no quieren escuchar. El límite entre espectáculo, peligro y muerte depende de una decisión individual, siempre depende de los adultos, en un lugar que no es familiar ni seguro, aunque cada verano vuelva a llenarse de curiosos, pero también de accidentes y muerte.
«El mundo está lleno de tontos y de astutos. Los astutos son los que trabajan y sufren para ganarse el Cielo; los tontos son los que viven su vida sin pensar en la eternidad». San Juan Bosco


Excelente artículo.
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Hola, Daniela. Es una buena perspectiva la suya: nuestra anomia ha crecido mucho. Gracias por el texto, que Dios nos asista.
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