Piaget y el desarrollo de la inteligencia

Por Olivier Pascalin

Según Jean Piaget, pionero de la psicología del desarrollo, la inteligencia evoluciona con nosotros a lo largo de nuestra vida. Se desarrolla gradualmente a través de nuestras experiencias e interacciones. Para él, la inteligencia no es, por tanto, innata sino que se construye con el tiempo, en interacción con el mundo que nos rodea.

Identificó cuatro etapas principales en este constructo, cada una caracterizada por distintas habilidades cognitivas. Y si bien las mismas se observan principalmente en los niños, nos acompañan a lo largo de nuestra vida, evolucionando con nuestra madurez y nuestras experiencias.

Reflejan nuestra capacidad para comprender, analizar y actuar en nuestro entorno. Todos tenemos una infancia que nunca nos abandona.

Aquí están las 4 fases de la inteligencia según Piaget:

Inteligencia sensoriomotora (desde el nacimiento hasta los 2 años)

La inteligencia sensoriomotora, que se desarrolla entre el nacimiento y los 2 años, es esencialmente práctica. Durante este periodo, el bebé aprende a utilizar sus sentidos y movimientos para explorar el mundo que le rodea. Cada acción, como agarrar un objeto o sacudirlo, ayuda al niño a comprender mejor su entorno.
También es en esta etapa cuando el bebé comienza a comprender que los objetos siguen existiendo incluso cuando ya no son visibles, un concepto clave llamado «permanencia del objeto«. Este paso es esencial para el desarrollo del pensamiento simbólico, que sentará las bases para la comprensión futura.

Inteligencia preoperatoria (de 2 a 7 años)

Entre los 2 y los 7 años, los niños dan un gran salto en su desarrollo intelectual, especialmente en la adquisición del lenguaje. Comienza a usar palabras e imágenes para representar los objetos e ideas que lo rodean. Pero su pensamiento sigue siendo muy egocéntrico, lo que significa que le resulta difícil ver el mundo desde el mismo punto de vista que los demás.

Durante este periodo, el niño también tiene dificultades para comprender ciertos conceptos lógicos. Por ejemplo, puede resultar difícil entender que la cantidad de agua sigue siendo la misma, incluso si se vierte en recipientes de diferentes formas. Por lo tanto, esta fase está marcada por un pensamiento intuitivo que se va construyendo gradualmente.

Inteligencia operativa concreta (de 7 a 11 años)

Entre los 7 y los 11 años los niños empiezan a pensar de una forma más lógica y organizada. Entiende mejor conceptos concretos, como el hecho de que una cantidad permanece igual incluso si cambia la forma, y ​​puede clasificar objetos de manera ordenada. ¡Pero eso no significa que nos volvamos ordenados! Pero nuestro pensamiento todavía está muy vinculado a lo que podemos ver y tocar. Razonamos sobre todo a partir de lo concreto y real. El niño todavía tiene dificultades para imaginar situaciones abstractas o hipotéticas.

Inteligencia operativa formal (a partir de 12 años)

A partir de los 12 años el niño entra en la adolescencia y comienza a desarrollar un pensamiento más abstracto. Se vuelve capaz de pensar en ideas complejas, formular hipótesis y probarlas lógicamente. Esta nueva habilidad le permite comprender conceptos más completos y resolver problemas sin necesidad de depender de elementos concretos. Esta es una etapa importante donde el niño comienza a razonar de una manera más adulta, integrando ideas teóricas e hipotéticas en su pensamiento.

Las cuatro fases de la inteligencia descritas por Piaget no sólo conciernen a la infancia. Nos acompañan a lo largo de la vida, influyendo en nuestra forma de entender el mundo e interactuar con él.

Al conocer estas etapas, podemos comprender mejor nuestro propio desarrollo y apreciar la riqueza y complejidad de nuestra mente. Nos permiten ver cómo nuestro pensamiento evoluciona y se transforma con el paso de los años.

Publicado por oberlus1954

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