Por Daniela Leiva Seisdedos

La educación nos proporciona mejores oportunidades y grados de libertad para elegir, pero…lo veo en mis clases, no hay oportunidades educativas de los integrantes de la sociedad que son más vulnerables.
La escuela secundaria en Argentina es excluyente, se reciben muy pocos alumnos con calidad educativa, luego les cuesta horrores en la inserción laboral de calidad y la educación universitaria, muchos se hacen alumnos crónicos y otros NI-NIS.
Hoy vemos que el sistema educativo está generando una población “innecesaria o prescindible”. No saben pensar, no saben tener responsabilidades.
Me pregunto: ¿cuál será el futuro de ellos fuera del aula? Les cuesta pensar, quieren todo digerido no quieren luchas, sacrificios todo para ayer y resuelto. ¿Qué educación y alumnos estamos dejando al país? Al futuro, ¿hay futuro libre sin educación? ¿Hay futuro en nuestros países?
Sin dudas a muchos alumnos de Argentina y América la educación los está expulsando, parece que sobran argentinos, sobra futuro a la vista de los que diseñan las políticas, no es para todos, es para algunos el diseño de las políticas públicas.

La política educativa está privatizada para los pocos de siempre. En la educación argentina las brechas educativas tienden a ampliarse donde la pobreza aumenta y la desigualdad se vuelve aún más estructural. ¿Existe una relación directa entre gasto educativo y calidad de la educación?
En presupuesto 2023 figura una reducción del presupuesto educativo que sería del 15,5%, más del doble que la prevista en el presupuesto general de la Administración Pública Nacional (-6,8%). Educación está entre los seis ministerios que efectuarán mayores ajustes. En la última década, en distintos gobiernos, la mitad de los presupuestos nacionales han implicado recortes en educación.
La educación enfrenta una situación desafiante, pero sustentada en deficiencias previas del sistema educativo como la falta de infraestructura, presupuesto limitado, poca digitalización, salarios mal pagos y salarios docentes casi en la línea de pobreza, etc.
¿Qué características tendría la inclusión que precisa la educación argentina y en Iberoamérica? Inicialmente, urge un cabal diagnóstico de nuestra calidad educativa, serio, sin mentiras, la real.

Los alumnos no aprenden, y los docentes sentimos una enorme frustración.
También se debería forjar una política interna de evaluaciones sostenidas de la calidad educativa en todos los niveles, sin margen a la politización, pero… acá destruimos todo, en las escuelas se están «ensayando» las pruebas Aprender. Evaluar no es lo mismo que calificar, pero esto es para otra «nota».
Ni la politiquería, ni lo gremial están por encima de la Constitución. Y la Constitución de Argentina dice que el Estado no solo debe preocuparse que los niños y jóvenes asistan a sus clases, debe ocuparse de su futuro. De lo contrario, la obligatoriedad constitucional del artículo 14 se vuelve una farsa o es un privilegio.
Necesitamos una política que tome a la educación en función de los estudiantes, del avance de las ciencias, la tecnología, las nuevas corrientes del aprendizaje y la formación de ciudadanía democrática.

Hace años que el país sufre la soberbia de expertos en delegar y no solucionar, todos hablan de educación, pero NO todos saben de educación, siempre se nombra a un solo culpable el docente de aula, los gobiernos no están reparando en el daño en los alumnos. Están gravando el futuro con más iniquidad y pobreza.
Los gobiernos cuando hablan de ecuación muestran un diseño más pragmático, cambian a cada gobierno, no se habla política pública sobre educación, no trabajan, ni diseñan como una política de Estado a la educación, sino como una visión partidaria del desarrollo de país, de un partido político, «solo yo tengo la verdad» y así se debe vivir. Una educación pensada para ser rehenes de la política.
Sin nosotros los docentes no hay educación, pero solo eso tampoco basta para salir de la pobreza. El financiamiento de la educación es un factor clave en el proceso del cambio educativo. El Estado (todos nosotros) debería visualizar la educación como un derecho fundamental del ciudadano.
En la educación habrá que salir de las reformas inconclusas que casi siempre han acabado con los mismos problemas, dificultades y resultados.
Hoy no hay Ministerio de Educación a nivel Nacional ¿es un error?
Los docentes tenemos un compromiso enorme, con el presente y el futuro. Jugamos un papel preponderante en la formación de las nuevas generaciones y un rol social histórico que nos coloca en una posición privilegiada para aportar la tarea de cambiar gran parte de la sociedad, construyendo un mejor futuro para nuestros países.

