Por Luis Ponce

En la franja de luz que bate el día,
cuando aurora se viene despertando,
allí he visto tu rostro palpitando;
en cuadro de feliz policromía.
Se asomaba tu ser púrpura y cierto,
en tu paso seguro, decidido,
yo que pude advertir este camino;
me anticipo a tu voz y a tu concierto.
Amanece en tu vida y en tus ojos,
hay un halo de luz. Yo me despojo
de mi débil candil,
donde mis horas
pasaran sin brillar y sin demora.
En este otoño mío me deshojo
y te escucho feliz; mi ave canora.

