Por Aníbal Aguirre

A mi vida la comparo
con un hilo bien delgao,
que se iría a cortar
el día menos pensao.
La copla en los cencerros
en el silencio de las abras,
en el hervor de las pavas
en el volido de las águilas.
Pobrecito el Aguirre,
parece que se ha muerto,
dicen que su almita anda
perdida en el desierto.
Ha llegao un cantorcito
es un coya del valle,
cuando comience ha cantar
le van ha pedir que se calle.
Me voy pal’ otro poblao
a gastar mis monedas,
pa’ quiero patacones
si no tengo quien me quiera.
Tiralo, tiralo a mi vino,
vos que me odias tanto,
tiralo al Lorohuasi
así se vuelve canto.
Alconcito animaneño,
venì conmigo ha cantar,
no me dejis solito
en medio del pedregal.
En la tarde se ha llevao
el viento las hojas secas,
que pena tiene el árbol
en esta noche sin estrellas.
Desata, mare desata,
el ovillo de la luna,
y con los hilos de plata
teje canciones de cuna.
Yo no canto porque quiero,
ni mostrar que soy capaz,
o igualarme a los cantores
canto por cantar nomás.
Asociación Cultores de la Copla
