El silencio de la crisálida

Por María Fernanda Rossi- La Pluma Viajera

Animarse a soltar para volver a ser

El calendario nos regala este viernes un silencio inusual. Más allá de las creencias, la ciudad baja el volumen y nos invita a una pausa que, a veces, nos incomoda. ¿Por qué nos cuesta tanto el silencio? Quizás porque en la quietud es donde empezamos a escuchar el crujido de aquello que ya no nos queda bien.

En el camino de la escritura y del autoconocimiento, aprendemos que nada nuevo puede nacer si no le hacemos espacio. Como la crisálida que debe deshacerse de su forma anterior para permitir las alas, nosotros también habitamos «pieles» que ya nos aprietan: mandatos ajenos, miedos que nos protegieron pero hoy nos encierran, o esa procrastinación que no es más que el temor a nuestra propia potencia.

Morir a lo que ya no nos sirve

Reflexionar no es solo pensar; es observar con coraje. Es identificar ese juicio que repetimos como una verdad absoluta («no soy capaz», «es tarde para mi novela», «qué dirán si hablo») y reconocer que ya cumplió su ciclo.

Como decía Clarice Lispector, a veces tenemos miedo de quitar un ladrillo de nuestro edificio por temor a que todo caiga.

Pero, ¿y si lo que cae es solo una pared que nos impedía ver el horizonte?

Este viernes te invito a no huir del silencio. Aprovechalo para preguntarte qué parte de vos está lista para ser despedida con gratitud, dejando el terreno fértil para lo que está por brotar.


¿Compartimos un matecito?

Mientras el agua se calienta y el primer mate nos acomoda el pensamiento, te regalo esta Tarjeta para Pensar. No busques una respuesta rápida; dejá que la pregunta flote en el vapor del mate:

La Pregunta: Si hoy pudieras dejar ir un solo juicio sobre vos mismo (ese que te dice ‘no podés’ o ‘no debés’),

¿Qué espacio quedaría libre en tu vida y qué te atreverías a sembrar ahí?

Te invito a que escribas esa reflexión en un papelito y, mientras terminás el mate,

decidí que hoy deja de tener autoridad sobre tu futuro.

Que este viernes sea el suelo fértil para lo que viene. ¡Buen descanso!

POEMA VIERNES SANTO  por GABRIELA MISTRAL 

El sol de Abril aún es ardiente y bueno
el surco, de la espera, resplandece;
pero hoy no llenes el ansia de su seno,
porque Jesús padece.

No remuevas la tierra. Deja, mansa
la mano y el arado; echa las mieses
cuando ya nos devuelvan la esperanza,
que aun Jesús padece.

Ya sudó sangre bajo los olivos,
Y oyó al que amó que lo negó tres veces.
Mas, rebelde de amor, tiene aún latidos,
¡aun padece!

Porque tú, labrador, siembras odiando
y yo tengo rencor cuando anochece,
y un niño hoy va como un hombre llorando,
Jesús padece.

Está sobre el madero todavía
y sed tremenda el labio le estremece.
¡Odio mi pan, mi estrofa y mi alegría,
porque Jesús padece!

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