Un encuentro con poetas y amigos tertulianos
Por María Fernanda Rossi-La Pluma Viajera
El pasado 21 de marzo, en el marco del Día Mundial de la Poesía, la casa de Juana Manuela Editorial se transformó en un refugio contra el olvido. No fue una presentación más; fue un acto de presencia y de cuerpo.
La jornada abrió con la voz de nuestra anfitriona, Argentina Mónico, quien nos transportó a los orígenes de la humanidad. Desde las tablas de arcilla del Poema de Gilgamesh hasta la lírica griega, Argentina nos recordó que la poesía es una herramienta valiosa para la transmisión de valores, la preservación de las lenguas en peligro de extinción y el fortalecimiento de la identidad cultural de los pueblos que la UNESCO protege cada 21 de marzo para ayudarnos a redescubrir lo esencial.
El Puente de Circe y el Latido del Alma
Desde La Pluma Viajera, tomamos la posta para distinguir el poema de la poesía. Si el primero es el cuerpo escrito, la segunda es el aire, el estremecimiento que nos habita. Leímos el poema completo «Palabras» de Circe Maia, y en ese «aprender a sostenerse» de sus versos, sentimos que la sala se volvía un solo latido compartido por todos los presentes.
«(…)Pero ahora y aquí y mientras viva
Circe Maia en El puente, 1970
tiendo palabras-puentes hacia otros.
Hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como he tomado el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de aprender a pisar, a sostenerse (…)»
Comenzamos con las presentaciones, se sumaron nuevos amigos, y a partir de ahí se inició la primera ronda de lecturas, en la voz de: Salomé González Vega, Antonio Gutiérrez, Marcelo Agüero Urquiza, Matías Ortíz, Carlos Boidi.



Luego hicimos un intermedio para presentar el poemario Las lecturas y los días de Liliana Bellone, que nos permitió dialogar con ella, que además de regalarnos algunos de sus poemas, nos comentó de su novela «Simplemente Eva» la que será presentada en Salta el próximo 30 de marzo, como cierre al mes de la mujer.


Junto a Liliana Bellone, desandamos los pasillos de su nueva obra, recorriendo sus luces, sus sombras y esa inspiración hesíodica que baña sus versos. Fue un diálogo íntimo que permitió a los asistentes asomarse al taller interno de una de nuestras grandes escritoras.
Manos en la Piedra y Voces en el Aire
En un intermedio cargado de simbolismo, Argentina nos invitó a un gesto eterno: pintar nuestras manos en las piedras que sostienen la editorial. Fue el recordatorio físico de que la palabra, aunque vuele, nace del esfuerzo y del compromiso con la tierra.

Luego continuamos con otra ronda de lecturas, escuchando poemas de: Pedro Genovese Capobianco, Belisario Romano Güemes, José Cantero Verni, Ana María Soria, Silvia Noemí Díaz, Rafael Gutiérrez y Raqel Escudero.





Pero también nos acompañaron amigos tertulianos que disfrutaron del encuentro, como Silvia Cordero, Mary Dib Ashur, Teresita y Anita Gutiérrez, Haydé Cunchilla, Elsa Pastor y Marcelo García Falcón . Cada uno de ellos aportó su escucha o su voz a este «hábitat» compartido.
El cierre estuvo a cargo de la premiada poeta Salomé González Vera, quien presentó su libro Hábitat, leyéndonos poemas que nos dejaron vibrando en una atmósfera de profunda belleza.




