Por Lucila Moro
Mujer, flor que nace con la luz del sol,
no mereces ser lastimada, no mereces el control.
Tu voz, tu cuerpo, tu vida, son tuyos, solo tuyos,
no permitas que nadie te quite el brillo, ni el vuelo.
La violencia no es amor, no es pasión, es miedo,
es inseguridad, es falta de respeto y de escrúpulos.
No te quedes callada, no te quedes quieta,
grita, lucha, resiste, no te rindas, no te sometas.
Eres fuerte, eres valiente, eres capaz,
no dejes que nadie te haga dudar de ti misma.
Recuerda que mereces ser amada, respetada y cuidada,
no te conformes con menos, no te rindas, no te calles.
¡Basta de violencia, basta de miedo!
¡Mujer, levántate, eres libre, eres fuerte, eres poder! 🌹
Tratar con respeto a una Mujer
Un Enfoque Empático y Considerado
Tratar con respeto a una mujer (o a cualquier persona) es fundamental para construir relaciones saludables y positivas.

1. Escucha Activamente:
Presta atención a lo que dice y muestra interés en sus pensamientos y sentimientos.
2. Comunica de manera Clara y Respetuosa:
Utiliza un tono de voz suave y evita gritar o ser agresivo.
3. Respeta sus Límites:
No la toques sin su consentimiento y respeta su espacio personal.
4. Valora sus Opiniones:
Toma en cuenta sus ideas y opiniones, y no las descartes sin considerarlas.
5. Sé Empático:
Trata de entender sus sentimientos y perspectivas.
6. No la Interrumpas:
Deja que termine de hablar antes de responder.
7. Sé respetuoso con su Tiempo:
No la hagas esperar ni la presiones para tomar decisiones.
8. Agradece su Compañía:
Agradece su presencia y su tiempo.
9. No la Juzgues:
No la juzgues por su apariencia, comportamiento o decisiones.
10. Sé Auténtico:
Sé tú mismo y no pretendas ser alguien que no eres.
Recuerda que el respeto es un proceso continuo que requiere esfuerzo y dedicación.
Al tratar con respeto a un ser humano, estás construyendo una relación saludable y positiva.
Para concluir quiero manifestar que cerrar ciclos es un acto de amor propio, un gesto de valentía que nos permite soltar lo que ya no nos sirve y hacer espacio para lo nuevo.

Aceptar que algo terminó no es un fracaso, es un paso hacia la renovación y el crecimiento. No se trata de olvidar o borrar el pasado, sino de reconocer que cumplió su propósito y es hora de seguir adelante.
Soltar lo que ya no sirve, sin culpa ni miedo, es liberador.
Nos permite liberarnos de la carga de lo que ya no es, y abrirnos a nuevas posibilidades. Escucha tus sentimientos y energías, y cuando sea el momento, déjalo ir. Así, podrás hacer espacio para lo nuevo que está por venir, para las oportunidades que te esperan y para el crecimiento que te hará florecer.
Recuerda que el cambio es una parte natural de la vida, y que cada final es un nuevo comienzo. Sé amable contigo mismo, y permítete sentir el duelo, pero no te quedes atrapado en él. Acepta la transición, y confía en que lo que viene es mejor de lo que has conocido.
