Por María Fernanda Rossi- Pluma Viajera

La bruma de los Confines me recibe con un frío que cala los huesos, pero mi vuelo no se detiene. He aterrizado en el Valle de los Zorzales. Aquí el tiempo no se mide en minutos, sino en el crujir de la leña
En el centro de una ronda que parece abrazar al mundo, la veo. Liliana está sentada sobre una piedra plana, con esa mirada mansa que parece conocer todos los secretos de la tierra. A su lado, Kush retira del rescoldo un pan recién horneado cuyo aroma es, en sí mismo, una bienvenida. No estamos solas. La sombra protectora de Dulkancellin y la presencia vibrante de Kupuka completan el círculo. Saco mi mate de algarrobo y dejo que el fogón dicte las palabras.
Cebo el primer mate con peperina y cedrón.
Se lo paso a Liliana.

-P: Gracias por recibirme en tu casa, Lili. Vine desde Salta buscando la raíz de tus palabras. Hoy se cumple un aniversario de tu partida hacia la Eternidad de los Confines, pero acá, alrededor del fuego, parece que nunca te fuiste.
Liliana, toma el mate y sonríe mientras Kush nos convida un trozo de pan caliente.
–L: Es que nadie se va del todo si deja su nombre escrito en la memoria de los otros. En los Confines aprendimos que la muerte es solo un tramo del río. Miralo a Dulkancellin…, él murió por su pueblo y, sin embargo, su fuerza está en cada joven que hoy se atreve a soñar con la libertad.
Dulkancellin asiente con gravedad ante las palabras de Liliana, mientras Kupuka mueve las cenizas con su bastón y el fuego chisporrotea.
-P: Liliana, vos nos enseñaste que la épica no solo le pertenece a los hombres del norte con sus dragones y castillos. ¿Por qué era tan importante que nuestra América tuviera su propia Saga de los Confines?
-L: Porque durante mucho tiempo nos contaron la historia con voces ajenas. Yo necesitaba que el viento de los Andes soplara en las páginas. Necesitaba que lo sagrado no fuera algo lejano, sino el maíz, la palabra empeñada y el respeto por lo que no se ve. La magia está en lo pequeño, en lo que Kush pone en este pan… es el amor lo que resiste a la oscuridad de Misáianes.
Me pasan un pan tibio mientras cebo un mate con olor a conjuros. Dulkancellin observa el horizonte, como vigilando que los Venidos no regresen.
-P: Liliana, hay escritores que hoy tienen miedo de escribir fantasía. ¿Qué les dirías desde este fogón eterno?
Con ese gesto tan maternal y lleno de paz, que la caracterizó siempre, me devuelve el mate.
L: Que no tengan miedo. Escribir es un acto de justicia. Les diría que busquen su propia verdad, aunque sea incómoda. La literatura es el último refugio de la esperanza. Si pueden imaginar un mundo donde la luz venza a la sombra, entonces ese mundo ya empezó a existir.

El sol empieza a asomar tras los picos nevados.
Kush reparte el último trozo de pan y Kupuka murmura un canto de protección.
Es hora de partir.
Liliana me toma la mano por un segundo:
«Llevate el calor de este fuego a tu Salta, Pluma. Allá también hay una resistencia que escribir«.
Guardo mi cuaderno, el viento de los Confines me impulsa y ya siento que mis alas buscan el próximo rastro de tinta.
¿Quién fue Liliana Bodoc?
«La palabra es un puente que nos permite cruzar el abismo.»
Liliana Bodoc (1958-2018) fue la escritora que cambió para siempre la literatura fantástica en lengua castellana. Con su Saga de los Confines (Los días del Venado, Los días de la Sombra y Los días del Fuego), demostró que nuestra historia americana podía contarse con la misma fuerza que las grandes epopeyas universales.
- La Obra: Además de su trilogía épica, nos regaló joyas como Memorias impuras, La velocidad de la música y Tiempo de dragones.
- Su Filosofía: Siempre defendió la idea de que la literatura debe ser un acto ético y estético a la vez. Su voz era la de los pueblos originarios, la de los olvidados y la de la naturaleza.
- El Vuelo: Partió inesperadamente un 6 de febrero de 2018, dejando un vacío inmenso pero una obra que sigue creciendo en las manos de nuevos lectores que, como ella, creen que la palabra puede salvar al mundo.
Invitados a la Ronda: Quién es quién en los Confines
Para quienes aún no han caminado por las Tierras Fértiles, aquí les presentamos a los compañeros que compartieron el fuego con Liliana Bodoc y La Pluma Viajera:
- Kush: Es la «Abuela de los Confines». Representa la memoria, el linaje y el amor que nutre. Es quien guarda las tradiciones del pueblo Husihuilke y, con su pan y su sabiduría, sostiene el espíritu de la resistencia.
- Dulkancellin: El guerrero y padre de familia. Un hombre de paz que debe tomar las armas para defender su tierra de los «Venidos». Representa la nobleza, la lealtad y el sacrificio por el bien común.
- Kupuka: El Brujo de la Tierra. No es un mago de trucos, sino un hombre que sabe escuchar a la naturaleza, a los animales y a los antepasados. Es el guía espiritual que entiende que todo en el universo está conectado.
- Misáianes (El Hijo de la Muerte): Es la fuerza de la oscuridad que llega desde las Tierras Antiguas. Representa el odio, la falta de piedad y la voluntad de dominio absoluto que busca borrar la identidad de los pueblos de las Tierras Fértiles. No tiene rostro humano; es una sombra que avanza destruyendo la diversidad y la vida. En la charla, Liliana lo menciona para recordarnos que frente a ese «gran poder» que busca uniformar el mundo, la única defensa real es la comunidad y la ternura de lo cotidiano.
- Tierras Antiguas es de donde viene el Mal (Misáianes y los Venidos).
No voy a contarles más del universo que Liliana Bodoc nos regala en su Saga de los Confines. Cada libro es un pasaje que nos lleva a un mundo imperdible, con esa magia que solo su pluma magistral puede crear. Los invito a que busquen sus libros, abran sus páginas y se dejen llevar por el viento de las Tierras Fértiles. No solo van a leer una historia; van a habitar un destino.
