Ecos de Don Ata tal vez iluminaron su silencio

Por Roberto Espinosa

Un duelo de pájaros anticipa el alba. Un eco de silencios se desparrama en la memoria de seis cuerdas. Una suite de Zamboni respira en sus dedos. El elogio de la danza sueña con un vals venezolano. Ternura que se derrama sobre una Julia florida. Un tristón ejercita ahora su melancolía, mientras un compadre desata la amistad en una charla. Por un amor extraviado lloran quizás las ramas del viento. El corazón de la guitarra deshoja una lágrima porque el Re menor se ha llevado los 71 latidos de Roberto Aussel.

La guitarra abraza su pecho. Dialoga con su dueño en el escenario.

Los dones musicales, las distinciones internacionales, no logran apagar sus gestos amables, humildes, sencillos. Ástor Piazzolla escribe para él los únicos cinco tangos que compuso para la guitarra. Scarlatti, Brouwer, Barrios Mangoré, Ponce, Villa-Lobos, Weiss, Lauro, Rodrigo, Walton, Tansman, Llobet, Dyens, Don Ata… han vivido en su diapasón.

Ástor Piazzolla escribe para él los únicos cinco tangos que compuso para la guitarra.

En octubre de 2019, participó en el teatro San Martín de Tucumán del Festival Guitarras del Mundo. Tras su actuación, lo saludé y lo entrevisté. Seguimos en contacto a través del WhatsApp. En 2024, problemas de salud le hicieron una zancadilla; le afectaron la motricidad. Perdió masa muscular y se le hacía muy difícil tocar la guitarra. En 2025, le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

En recuerdo del distinguido tocayo, rescato la entrevista “La guitarra, esa pequeña orquesta” que se editó en el diario La Gaceta el 9 de octubre de 2019, con algunos agregados que no están en la nota publicada.

“Aires barrocos pueblan el aire. Una suite de Giovanni Zamboni, dos sonatas de Domenico Scarlatti, se hamacan en las seis cuerdas. Dos pensamientos de Manuel de Falla le prestan sus dedos a los Bonsáis, de Feliu Gasull. El Gordo Triste se sienta en la bordona del corazón. Roberto Aussel, uno de los guitarristas argentinos de mayor trascendencia internacional, está coronando su actuación en el XXV Festival Guitarras del Mundo, que tuvo lugar el viernes pasado en el teatro San Martín.

– ¿Cómo se produjo el hechizo de la guitarra?

Soy el único músico en la familia, pero desde los tres o cuatro años siempre les pedía a mis padres una guitarra, les hacía la cartita a los Reyes Magos. En casa, escuchábamos folclore en Radio Nacional a Eduardo Falú, Yupanqui, Los Fronterizos, Los Quilla Huasi y no sé… de tanto insistir, un día mi madre me compró una guitarra. Empecé con un profesor de barrio, Norberto Piedrabuena, que vivía a un kilómetro de mi casa.

– ¿Cuándo sintió que la guitarra iba a ser su compañera de vida?

A los 14 años. Francisco Estrada Gómez, el lutier que falleció el mes pasado, influyó mucho en mi vida profesional de músico. A los siete años tenía una guitarra que estaba rota, buscando a un lutier, lo encontramos a él, que vivía muy cerca de casa. El me pidió que tocara y vio algo en mí. Fue para mí un padre espiritual, mis padres no eran músicos y él completaba esa parte, hasta estos últimos días estábamos siempre en contacto, me pasaba música, discos, libros…

– ¿De qué le habla la música barroca, una de sus preferidas?

No tengo un estilo… me gusta mucho el Renacimiento, del Barroco me atrae la perfección, la armonía, la estructura armónica de Bach, Weiss, es perfecta, el trabajo que le hace hacer al músico es no irse, no usar mucho vibrato, trabajar la estructura, el equilibrio sonoro de las cuatro voces porque la guitarra es un instrumento que es un cuarteto de cuerdas, una pequeña orquesta, como decía Debussy, porque la primera y segunda cuerda pueden ser los violines; la viola, la tercera y la cuarta, y el chelo, la quinta y la sexta.

– Tiene una predilección por Scarlatti al cual le dedicó un disco… ¿los arreglos son suyos?

– Sí, hay varios míos en el disco. Scarlatti siempre me impactó por la vida que tiene su música, la claridad… como él vivió mucho en España, su música tiene mucho de fandango, se adapta muy bien a la guitarra, más que el clavecín, porque no tiene la expresión de la guitarra.

– Piazzolla escribió para usted los únicos cinco tangos que compuso para la guitarra. ¿Cómo se produjo ese encuentro en París, en casa de los Pons?

Jacqueline y José Pons me invitaron un día en que iba Ástor a su casa, esa noche también estaba el pintor Pérez Celis. Durante la cena cada uno habló de sus problemas artísticos, del músico, el pintor, el compositor… y al final, le pregunté a Piazzolla por qué nunca había compuesto para la guitarra, si bien él conocía la guitarra eléctrica por su quinteto. “Sí, me han pedido, pero nunca he tenido tiempo”, me dijo. Fue una gran suerte ese momento porque él tenía dos semanas libres en París. Quedamos en que a la semana siguiente yo iba a su casa a tocar para que él conociera mi repertorio. Él era amante de Bach; toqué la Suite no 3 para laúd, algunos estudios de Villa-Lobos, Lennox Berkeley, Lauro y, por último, una Bagatella, de William Walton, la tercera de las cinco que se llama “A la cubana”, que parece un tango de Piazzolla y yo la toco así, con los acentos… y cuando la escuchó, Ástor se transformó porque pensó que otro compositor había tomado su música. Se terminó la reunión, a él ya le bastaba con todo eso y me fui, y me pidió las Bagatelas para estudiarlas. A los pocos días, me llamó por teléfono para decirme que había compuesto esas piezas. Fue en el año 80, yo tenía 27 años, Piazzolla era para mí un monstruo sagrado y conocerlo…

– ¿Qué dificultades técnicas presentan las Cinco Piezas?

Son difíciles, la dificultad está sobre todo en hacer una buena digitación para que no se pierda el legato y para que el fraseo no sea solo un trozo musical, sino que tenga la respiración, que no pierda el estilo. Son difíciles en ese sentido, a la digitación hay que estudiarla mucho.

– ¿Qué le atrae en particular del compositor catalán Feliu Gasull que interpretó hace un momento? “Bonsáis” es una pieza muy interesante.

A mí me atrae mucho la música contemporánea, he tocado obras de compositores donde la guitarra está acoplada con un ordenador. Me gusta esa búsqueda, trabajo en una casa de ediciones y cada vez que tengo la posibilidad de conocer a un compositor le pido una obra. “Bonsáis” está inspirada en la música andaluza, aunque no parezca… lo conozco mucho a Gasull, incluso le pedí un concierto para guitarra y orquesta. “Bonsáis” está inspirado en al cante jondo, aunque no parezca, él es guitarrista también y ha tocado con Paco de Lucía…

– Veo que Yupanqui ejerce alguna vibración importante en su mundo interior.

Me atrae la profundidad de su música, el texto, lo conocí a don Ata en París. Su música refleja todo, puede imitar los pájaros, el viento, descender a la gente que está sufriendo… su música dice todas esas cosas tan claramente con tres notas, eso es lo que me sorprende, dice algo tan importante, tan profundo… la Vidala fue una de las primeras piezas que empecé a tocar y cuando era chico: Lloran las ramas del viento. Cuando toco Yupanqui se produce un silencio, más silencio que el silencio, porque hay un mensaje detrás de su música y eso la gente lo siente y es lo mismo que yo siento.

– ¿Fue amigo de don Ata?

He pasado varios momentos junto a don Ata en casa de amigos, pero no puedo decir que fui amigo. Sé que le gustaba mi forma de tocar la guitarra y a su señora también. Tengo una linda dedicatoria en un álbum con su música. Los conduje un día a su casa en un Citroën 2CV a los dos, después de una reunión en la casa de José y Jacqueline Pons. Lindo recuerdo.

– Si le quedaran pocos minutos antes entrar a la muerte y sintiera la necesidad de tocar la guitarra, ¿qué interpretaría?

– Yupanqui. Tocaría Lloran las ramas del viento o la Danza de la paloma enamoradaLa Cruz del Sur o la milonga.

Trayectoria

Radicado en Francia, Roberto Aussel nació el 13 de julio de 1954 en La Plata; alcanzó notoriedad en la década de 1970, tras obtener los primeros premios den los concursos de Radio France, Porto Alegre, y el “Alirio Díaz” (Venezuela). Realiza regularmente conciertos en numerosas ciudades de Europa, América Latina, Japón, China y Estados Unidos. Enseña en la Musikhochschule de Colonia (Alemania) y dirige una colección de música para guitarra con el editor Henry Lemoine.

Publicado por Juana Manuela

Empresa destinada a la publicación de textos de difernetes géneros literarios, como así también a la difusión de nuestra cultura latinoamericana.

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