“La guerra es el fracaso del hombre”
Por Jorge Triviño Rincón

El siguiente texto del libro Diez palabras con Carlos Fuentes y otras entrevistas, es un texto alucinante, pues nos da pistas sobre el tema prioritario para la sociedad actual que se halla inmersa en conflictos bélicos, generalmente por temas de tierras y por razones étnicas. La raza humana, aún no ha aprendido a convivir armoniosamente con sus congéneres, a cambio crea cada día más murallas y leyes para evitar la comunión con personas de otras razas, credos y color.
A pesar de la necesidad que tiene para aceptar a quienes buscan un mejor estándar de vida y ocupaciones dignas para subvencionar a sus familias, se han creado brechas cada día más difíciles de cruzar y se les ha señalado como culpables de su desarraigo. Las potencias mundiales han echado cerrojo y han puesto miramientos a estos seres desvalidos que se empeñan en cruzar las fronteras demarcadas por cada país y han creado leyes antiinmigración cada día más complejas.
De esta manera, se han creado guerras donde la violencia se hace cada día más fuerte y se mata en nombre de la defensa del territorio.
Los inmigrantes de muchos países se ven abocados a sufrir el escarnio, la discriminación y a ser mirados como delincuentes; es decir: ser inmigrante ilegal es considerado hoy en día como grave delito; y en nombre de la defensa de los países, se les expulsa de manera inmisericorde, olvidando la Carta Fundamental de los Derechos Humanos que han convertido en derechos obsoletos.
La presente entrevista, trata la guerra desde quien la ha vivido, pues fue reportero de en varios países y de golpes de estado.
Nació el 4 de marzo de 1932 en Bielorrusia y falleció el 23 de enero de 2007 en Polonia, a la edad de 74 años.
Ha sido llamado “El Reportero del Siglo”, una persona a la que Gabriel García Márquez denomina “maestro”. El periodista que, de alguna manera, sigue caminando descalzo.

Debo la felicidad de entrevistar a Ryszard Kapuscinski al empeño de una colega uruguaya, que cuando es escritor y periodista polaco se ganó el premio Príncipe de Asturias en 2003, empezó a perseguirlo por medio mundo.
Cuando, por fin, la esposa de Kapuscinski, le dijo que podía llamarlo a una hora determinada en su apartamento en Varsovia, mi colega, tal vez conociendo la enorme admiración que siento por él, me pidió que hiciera la entrevista. La conversación fue en su español pedregoso y salpicado de pausas.
La siguiente fue la introducción que escribí para la versión radial de la conversación.
Ryszard Kapuscinski tuvo su primer par de zapatos a los nueve años. La suya fue una infancia feliz, truncada por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial en Polonia y la primera ocupación de Pinsk, la pequeña población en la que nació y la que hoy forma parte de Bielorrusia.
Jorge Triviño Rincón
Pero no sólo los zapatos llegaron tarde. Kapuscinski ha dicho que el primer libro de importancia lo leyó a los 25 años, cuando ya estudiaba historia en la Universidad de Varsovia.
Sin embargo, a esa edad, ya sabía lo más importante cómo sobrevivir en condiciones extremas y el valor de la empatía y el entendimiento de las relaciones humanas.
El primero de estos conocimientos le sirvió para sobrevivir en la docena de revoluciones que cubrió como periodista durante los años 60 y 70, en una de las cuales estuvo a punto de ser fusilado. El segundo le ha sido indispensable para escribir una docena de libros que los críticos no saben cómo clasificar, pues unen la rigurosidad del reportero con la belleza y la
profundidad del escritor de ficción.
La falta de recursos en la infancia las ha suplido en la madurez. Para escribir Ébano, se leyó 200 libros sobre África. Para El Emperador, su libro sobre Haile Selassie, el monarca etíope, leyó varias decenas de libros polacos escritos en la Edad Media, pues quería adquirir el lenguaje adecuado para describir el anacronismo de una corte medieval en el siglo XX.

El premio Príncipe de Asturias es un reconocimiento sobre todo a su labor como periodista, en la cual usted ha tratado un tema recurrente: la necesidad de comprender al otro como base de la comunicación.
¿Podría considerarse la guerra como un fracaso en la comprensión humana?
Justamente lo que pienso es que en todas las guerras y en todas las situaciones de conflicto armado hay sólo perdedores.
Ryszard Kapuscinski
La guerra es el fracaso del hombre.
muestra que la gente no puede encontrar un lenguaje de entendimiento y de comprensión.
La guerra es la última fase del fracaso en la comunicación humana.
¿A la falta de ese lenguaje común qué parte de la culpa cree que le corresponde al periodismo, a los medios de prensa, por no ayudar a una comunicación que explique y que permita el entendimiento?
Yo creo que el papel de las grandes redes de comunicación es enorme en el mundo contemporáneo y no sólo que es enorme en este momento sino que sigue creciendo.
Ryszard Kapuscinski
Nosotros nos relacionamos en nuestro planeta a través de los medios de comunicación electrónicos y otros, y entonces es muy importante qué lenguaje usamos.
Si es el de la comprensión y de la amistad, o si es el que fomenta el odio y la agresión frente al otro.
La guerra empieza antes de la bombas. Empieza con el lenguaje del odio.
Por eso es muy importante el mensaje que sale de los medios de comunicación masiva.
Además de lo que se llama de la manipulación de la información, estaría el hecho de que la inmediatez, según algunos, no deja pausa de reflexión entre el momento en que ocurren los hechos y el momento en que se informa de ellos.
¿Cree usted que esta inmediatez contribuye a la fragmentación, a la falta de una visión de conjunto que distorsiona la información?
Eso depende. El mundo de los medios a escala global es tan inmenso: hay tanta prensa, está internet. Es un enorme mundo.
Ryszard Kapuscinski
Dentro de este mundo hay muy diferentes niveles de calidad. Hay muy buena prensa, tenemos muy buenas emisoras de radio y televisión.
Simultáneamente, tenemos fuentes de información pésimas, o mejor decir, de desinformación.
No podemos hablar de este mundo como de un conjunto ideal o como de algo que no tiene matices, que no se diferencia.
Al revés, tenemos cosas que sirven, que ayudan al entendimiento, y otras que van en contra.
El problema es que ahora vivimos un fenómeno de una gran centralización de medios que en vez de diversificar la interpretación de
la realidad, la reflejan de una manera muy semejante.
Usted se mueve de un lado del mundo y ve por televisión los mismos temas.
Durante la guerra de Iraq, antes y después, se olvidan otros grandes problemas, dolorosos para la mayoría de la gente, problemas de África, en América Latina, situaciones muy penosas en Asia que se pueden perder de vista.
La gente puede llegar a pensar que sólo existe el problema del conflicto armado en Iraq.
Dejamos de ver el mundo como un fenómeno muy variado, muy complicado, y eso es muy peligroso.

En el periodismo actual lo preponderante parece ser lo tecnológico por encima, de lo humano, el sufrimiento, pero también la preparación delos periodistas.
Se culpa demasiado a los periodistas, pero en realidad, la gente, amigos míos, trabajan en el terreno, que están en los campos de batalla, hacen mucho y muy bueno, pero luego el material que ellos envían a las redacciones se les edita o manipula tanto que ellos mismos difícilmente pueden reconocer su trabajo.
Ryszard Kapuscinski
Yo, después de muchos años trabajando en ese campo, no culpo tanto a los periodistas sino a los gerentes, a los editores.
El mundo ha cambiado mucho en los últimos años y se habla de que estamos entrando a un nuevo orden internacional.
Hay muchos elementos que se mencionan, y uno de ellos es un presunto choque de civilizaciones entre Occidente y el mundo del Islam.
No creo que se pueda hablar de esa manera tan general porque ambas civilizaciones son tan grandes, dentro del mundo islámico hay tantas culturas, idiomas, que es peligrosa una generalización.
Ryszard Kapuscinski
El Islam es una religión que está presente en todos los continentes. Ese tipo de confrontación entre civilizaciones no es imaginable.
No olvidemos que los mayores conflictos armados de los últimos años no fueron dentro de las civilizaciones sino dentro de esas civilizaciones.
La guerra es más sangrienta en los últimos tiempos, una de las que define el siglo XX, fue la guerra de Irak e Irán, en la que murió más de un millón de personas, y esa fue una guerra entre dos países islámicos.
Igual en Europa; en los Balcanes, no sólo hubo una confrontación con los musulmanes sino entre dos países cristianos: Croacia y Serbia.
Otro elemento dentro de este orden mundial de que se habla es la visión de EE.UU. como un “hiper-imperio”
Usted se vio a la sombra de lo que se dado en llamar “imperio soviético” y que incluso escribió un libro sobre el desmoronamiento de la URSS, ¿cree que es correcto hablar de EE.UU. en esos términos?
Sí, EE.UU. es el único imperio mundial en este momento.
Ryszard Kapuscinski
Definitivamente EE.UU. es un imperio pues la definición de imperio es un Estado de gran poder humano, militar y material, y EE.UU. en este momento es un gran imperio, el único planetario.
En cuanto a América Latina, ¿Cómo ve el momento que vive la región?
La región vive momentos muy diferentes en cada país.
Ryszard Kapuscinski
He estado recientemente en México, Argentina, Brasil y cada uno de esos países tiene realidades diferentes.
Hay caos estables como el de Chile; otros de crisis política y económica como Venezuela, o de la larga guerra civil en Colombia.
Pero a pesar de las diferencias, creo que América Latina se encuentra en estado de desarrollo bastante visible en las ciudades y felizmente no tenemos ya el fenómeno tan doloroso de los golpes de Estado.
El papel de las fuerzas armadas en la vida de estas sociedades disminuyó mucho, lo cual es positivo. Las universidades trabajan prácticamente en todos los países.
Hay un factor y es la emigración latinoamericana hacia EE.UU. que se va expandiendo hacia el norte de ese país y a Canadá, lo que está unificando todo el continente bajo la lengua española y el componente cultural latinoamericano.
El elemento latinoamericano es muy dinámico. Es joven y ambicioso, con muchos planes para el futuro.
A pesar de los problemas veo a Latinoamérica como un elemento positivo en el panorama planetario, y aunque ahora se habla mucho sobre el Medio Oriente y sobre Iraq y no se observa lo que pasa en América Latina, en la región acontecen cosas muy valiosas.[1]

Fuentes:
[1] PÉREZ SALAZAR, Juan Carlos. Diez palabras con Carlos Fuentes y otras entrevistas. El Arca Perdida Editores. Primera edición 2006.
