Nuestro MUNDO habla…

Por Lucila Moro

El río, antaño un torrente de vida y melodía, ahora yace en silencio, sus aguas turbias reflejando un cielo opaco. 

Los peces, antes danzarines entre corrientes cristalinas, están inertes en el lecho fangoso, sus escamas apagadas como estrellas muertas. 

El canto del río, otrora un himno a la naturaleza, se ha convertido en un susurro ahogado, un lamento por la vida perdida.

Los árboles, majestuosos guardianes del bosque, se yerguen como esqueletos, sus ramas desnudas extendiéndose hacia un cielo que ya no les ofrece cobijo. Sus hojas, antes un manto verde y exuberante, han caído como lágrimas sobre un suelo sediento, donde la vida se marchita lentamente. 

El susurro del viento entre sus hojas, antes una sinfonía de la naturaleza, se ha transformado en un quejido lastimero, un eco de la agonía del bosque.

Imagen de archivo de un incendio forestal que se extendió hasta cubrir más de 500.000 hectáreas en Corrientes, Argentina.

Los pájaros, mensajeros alados de la alegría, ya no surcan los cielos con su canto vibrante. Sus alas, antes herramientas de libertad y belleza, yacen plegadas, sus cuerpos inertes caídos sobre la tierra estéril. 

El trino melodioso, antes un coro matutino que despertaba al mundo, se ha silenciado, reemplazado por un silencio sepulcral que pesa sobre el paisaje desolador.

Y en medio de este escenario de desolación, los humanos, criaturas que se autodenominan guardianes de la Tierra, continúan su danza destructiva. Sus manos, antes capaces de crear maravillas, ahora empuñan herramientas de devastación, arrasando bosques, contaminando ríos, envenenando el aire que respiramos. Sus ojos, antes capaces de ver la belleza en cada rincón del mundo natural, ahora están cegados por la avaricia y la indiferencia, incapaces de percibir el daño que infligen.

¿Cuándo despertarán los humanos de su letargo? ¿Cuándo abrirán los ojos a la realidad que los rodea? ¿Cuándo escucharán el llanto de la Tierra, el grito silencioso de la naturaleza que implora por su supervivencia? 

El río no canta, los árboles sufren, los pájaros mueren, y el silencio se extiende como una sombra sobre el mundo, un presagio de un futuro sombrío si la humanidad no cambia su rumbo.

Terremoto en Chile, está ubicado justo al límite de la placa tectónica de Nazca.

Es cierto que la Tierra se manifiesta con fuerza a través de terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis, maremotos, incendios, terribles inundaciones. 

Sin embargo, la percepción de estos desastres como «gritos» de la Tierra es una interpretación poética y simbólica. 

La realidad es que estos fenómenos son procesos naturales complejos, impulsados por fuerzas geológicas y oceánicas.

¿Por qué no percibimos estos eventos como «gritos»?

Escala de tiempo y percepción humana:

 Los procesos geológicos ocurren en escalas de tiempo mucho mayores que la vida humana. Los movimientos de las placas tectónicas, la acumulación de magma y los cambios en las corrientes oceánicas son procesos lentos y graduales.

Nuestra percepción se centra en eventos inmediatos y tangibles, lo que dificulta la comprensión de procesos a largo plazo.

Complejidad de los sistemas naturales:

La Tierra es un sistema complejo e interconectado.  Los terremotos, erupciones y tsunamis son el resultado de interacciones complejas entre placas tectónicas, el manto terrestre y los océanos.

 Esta complejidad dificulta la identificación de causas y efectos directos, lo que puede llevar a la percepción de estos eventos como aleatorios o inexplicables.

 Distancia y desconexión:

  En muchas ocasiones, los desastres naturales ocurren en regiones alejadas de los centros urbanos, lo que disminuye nuestra percepción directa de su impacto. La vida moderna nos ha alejado de la naturaleza, disminuyendo nuestra conexión con los ritmos y procesos naturales.

Enfoque en lo inmediato:

 Nuestra sociedad, en gran medida, prioriza lo inmediato, dejando de lado los procesos que llevan un largo periodo para poder realizarse.

 La avaricia del ser humano por obtener recursos de la tierra, está llevando a la misma a un punto de no retorno.

¿Somos ciegos y sordos? En cierto modo, sí. 

La falta de conciencia sobre la interconexión entre los seres humanos y el planeta, combinada con la priorización de intereses a corto plazo, nos lleva a ignorar todas las señales de advertencia.

Sin embargo, también es cierto que la ciencia y la tecnología nos han proporcionado herramientas para comprender mejor los procesos naturales y predecir desastres. Además, existe una creciente conciencia global sobre la necesidad de proteger el medio ambiente.

La clave está en transformar esa conciencia en acción, adoptando prácticas sostenibles y responsables que respeten los límites del planeta.

EDUCACIÓN, RECICLAR, SEPARAR RESIDUOS ORGÁNICOS Y NO ORGÁNICOS, NO PERMITIR FUMIGACIONES CON ELEMENTOS TÓXICOS TANTO PARA LOS HUMANOS COMO PARA TODO EL PLANETA. LA EDUCACION ES FUNDAMENTAL Y LOS INTERESES ECONÓMICOS NO PERMITEN ENTENDER ESTA REALIDAD.

Lucila Moro

¡Cuánto más fuertes y seguidos se están viviendo! Continuará…

Publicado por vickylm57

Soy docente prof.de Educacion Fisica. Prof de Educación Especial. Prof Emerita de Danzas Cid Unesco Francia Escritora y autora de varios libros. Investigadora en Envejecimiento y cuidados del cuerpo, dictando conferencias, seminarios y clases magistrales dentro y fuera del País.

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