Por Julieta Paz

Una mujer como Camille Claudel fue un soplo distinto para la época en la que nació. La sociedad de finales de siglo en Francia consideró que sus ambiciones artísticas eran una desviación: ser mujer tenía un rol establecido y ella no quería respetarlo.
La historia de Camille Claudel es la de una mujer que desafió las expectativas sociales y de género de su época. Desde su infancia, demostró un innato talento para esculpir, moldeando el barro con una habilidad que parecía una bendición. Su padre la adoraba; sin embargo, su madre y hermana la detestaban desde el principio. Su familia no vio con buenos ojos su inclinación artística, esperando que abrazara roles tradicionales de esposa y madre.



Años más tarde fue admitida en una prestigiosa Academia de Arte en París. Fue allí donde cruzaría caminos con Auguste Rodin, un renombrado escultor que reconoció el potencial en la joven artista. Él tenía 43 años y ella 19. Lo que comenzó como una relación de maestro y alumna se convirtió en una relación de amantes tormentosa y compleja. Se plantea la posibilidad de que su influencia haya moldeado algunas de las obras maestras del propio Rodin, o incluso que él haya tomado inspiración directa de su trabajo, siendo el porcentaje del trabajo de Camille muy alto en las esculturas de Rodin.
El talento de Claudel no tardó en brillar por sí mismo, pero su género y la mentalidad machista de la época jugaron en su contra. A pesar de sus logros, su contribución fue minimizada, y su destreza artística fue cuestionada por aquellos que preferían creer que su mentor era la única fuente de su creatividad. Claudel experimentó un torbellino de emociones, oscilando entre el amor y el odio hacia su maestro.
En 1886 esculpió «L’Homme penché«, en esta obra podemos visualizar su capacidad para transmitir emociones a través de su conocimiento de anatomía y técnica. La figura de este hombre contorsionado se ve vulnerable y dolorosa.


Luego, en 1887, observamos un pequeño conjunto escultórico inspirado en «La gran ola» de Hokusai, un artista japonés. Tres personajes se toman de las manos, agachándose ante aquella gran ola que parece querer engullirlos inevitablemente.

El giro más dramático en la vida de Claudel llegó cuando decidió separarse de Rodin, quien no tenía intenciones de abandonar a su esposa oficial. A partir de ese momento, la narrativa de la vida de Claudel se vio teñida por la tragedia y el sufrimiento. Las biografías recientes arrojan luz sobre posibles manipulaciones y abusos que sufrió por parte de su entorno. Esta espiral descendente la llevó a un internamiento psiquiátrico, donde se le diagnosticó una supuesta «manía persecutoria y delirios de grandeza».
«La edad madura» de 1899, realizada en bronce y yeso, logra retratar con precisión los sentimientos desesperados de Claudel hacia su amante Rodin, quien nunca consideró dejar a su esposa Rose Beuret. En la escultura, se le ve implorando que la figura masculina permanezca a su lado sin éxito. Sin mirar atrás, el hombre que representa a Rodin se aleja con la mujer que lo guía hacia otro rumbo.

Después de su relación con Rodin, Camille se encerró en su propio estudio y se aisló del mundo. Los vecinos de su taller la oían gritar todo el día, además del ruido de sus esculturas estrellándose y rompiéndose en mil pedazos. Su única relación eran las decenas de gatos que vagabundeaban por el estudio. Una tarde, tres enfermeros derribaron la puerta y le colocaron una camisa de fuerza por orden de su familia. Fue ingresada en un sanatorio mental durante 30 años.
Montdevergues, 3 de marzo de 1930.
Querido Paul,Carta de Claudel a su Hermano Paul
Hoy, 3 de marzo, es el aniversario de mi secuestro en Ville-Evrard: hace 17 años que Rodin y los marchantes de obras de arte me enviaron a hacer penitencia a los asilos psiquiátricos. Después de apoderarse de la obra de toda mi vida sirviéndose de B. para ejecutar su siniestro proyecto me hicieron cumplir años de prisión que bien se merecerían ellos. B. no era más que un agente del que se sirvieron para tenerte al margen y utilizarte para dar este audaz golpe que salió tal y como habían planeado gracias a tu credulidad y a la de mamá y de Louise. No olvides que la mujer de B. es una antigua modelo de Rodin: ahora ves la maquinación de que fui objeto. ¡Qué bonito! ¡todos aquellos millonarios lanzándose contra una artista indefensa! ya que los señores que colaboraron en tan buena acción son todos más de 40 veces millonarios.¡Parece que mi pobre taller, algunos pobres muebles, algunos útiles construidos por mí misma, mi pobre menaje todavía excitaban su codicia! Como la imaginación, el sentimiento, lo nuevo, lo imprevisto que surge de un espíritu desarrollado es algo que les está vedado, cerrados de mollera, cerebros obtusos, eternamente ciegos a la luz, les hace falta alguien que les provea. Ellos lo decían: «nos servismos de una alucinada para encontrar los temas».Tendría que haber al menos algunos estómagos agradecidos que supieran compensar a la pobre mujer a la que despojaron de su genio: ¡no! ¡una casa de locos! ¡ni siquiera el derecho a tener mi propia casa!…(…)
Parece que el principal beneficiario de mi taller es el señor Hébrard, editor de obras de arte, calle Royale. Allí se precipitaron todos mis bocetos (más de 300). Parece que ya unos años antes de mi marcha de París, los bocetos que hacía en Villeneuve tomaban el camino de su casa (por qué milagro? Dios sabe) Los encontré en su casa copiados en bronce y firmados por otros artistas: ¡realmente es demasiado fuerte! …¡Y condenarme a prisión perpetua para que no reclame!Todo esto sale en el fondo del cerebro diabólico de Rodin. Sólo tenía una idea, que cuando él muriera yo podría alzar el vuelo como artista y llegar a ser más que él: era preciso que consiguiera tenerme entre sus garras después de su muerte igual que en vida. Era preciso que yo fuera desgraciada muerto él igual que vivo. ¡Lo ha conseguido punto por punto, porque lo que es desgraciada lo soy!¡Puede que no te importe mucho pero lo soy!(…)Estoy muy aburrida de esta esclavitud. Me gustaría mucho estar en mi casa y cerrar bien la puerta.No sé si podré realizar este sueño, estar en mi casa.(…)No tengo noticias de tus hijos.Muchos saludos para ti y tu familia.C.
Sus esculturas, caracterizadas por el naturalismo con toques de impresionismo y simbolismo, transmiten emociones con una intensidad cautivadora. Su maestría técnica y sensibilidad innata se fusionan para crear un dramatismo que llega al corazón de quienes observan sus obras. A través de su arte, Claudel demostró que es posible esculpir emociones y capturar la esencia misma de la experiencia humana.
Su lucha contra las limitaciones impuestas por su género y su perseverancia en un mundo dominado por hombres son un testimonio perdurable de su fortaleza y creatividad. Aunque su reconocimiento podría haber sido distinto en un contexto más igualitario, el legado de Camille Claudel trasciende las sombras y brilla con luz propia en la historia del arte.

Fuentes:
- (CC) Miguel Calvo Santos, (27-09-2016). Camille Claudel. Recuperado de: https://historia-arte.com/artistas/camille-claudel
- (CC) Bengochea Esther (2020). Camille Claudel: “La sociedad me castigó por ser mujer y querer ser libre». Recuperado de:
