Por Claudia Villafañe Correa

Artilugios es el libro primogénito de Belén Sánchez Monge, quien, con el devenir de los años fue conjugando verbos y palabras, en una pequeña síntesis de su vida.
Entrar en el mundo intimista de la autora, es develar misterios que colocan al lector en una reciprocidad afectiva con quien escribe.
María Belén hace uso de un lenguaje casi corporal y se ubica en la palabra con la sencillez de quien ha vivido intensamente cada acción. El hecho de ser Licenciada en Psicología, le otorga análisis crítico a su pensamiento poético.
“Que no me sea indiferente esta finitud. Que no te sea pasajero mi respirar”
Es un libro ameno, fresco, su decir cotidiano conlleva la magia de los días pasados y el futuro incierto. El desamor es menos cruel y el amor se sublima en el propósito de la felicidad del otro, o de la otra. No hay un concepto binario en esta escritura, no hay un marco estricto, sino un fluir del cuerpo propio y el ajeno, casi con morosidad, sin entrar en demasiados detalles.
La poesía de Sánchez Monge es un estado del ser para sí misma y el otro, que tal vez fue importante en su momento, pero que existe como un recuerdo.
“Atenta escucho y lo que escucho, ya no es lo que dices”
Por todo lo expresado, Artilugios es un libro con mecanismos de acción y reacción.
“Paseas por mi realidad, haciéndote un espacio en mis siestas. Rodeas el rincón que te espera”
Entrar al mundo poético de María Belén es comprobar que todos somos capaces de amar “todalavida”, aunque ésta sea solo un instante dichoso y aun así no alcancemos a comprenderlo.

Queja
Soportando lo indecible, resisto.
Si hablaran estos ojos entristecidos,
te dirían:
Demos otra vuelta.
Armemos otra vida.
Pero tú no te cautivas con mi ruego.
Permaneces tan ausente como ajena.

Excelente !!
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