Por Daniela Leiva Seisdedos

Mérito propio, mérito argentino. Lo difícil es convertir en pobre a un país que era rico, y nosotros lo logramos.
Argentina es un es un país imprevisible, obvio que la educación entonces lo es, por lo tanto, todo se vuelve trivial, común y la educación en su análisis lo tomamos así. La trivialización de la educación no debe ser una industria nacional pero la Argentina educativa no lleva un rumbo desde hace años.
Amigo lector hoy en Argentina:
¿La educación constituye una prioridad en Argentina real? ¿Quién puede estar satisfecho con el estado de la educación? ¿No vivimos una catástrofe? Hoy todo es global, sobre todo lo malo se conoce más rápido y parece que dura más. ¿La educación está vacía de contenidos porque siempre estamos en el discurso?

La educación en nuestra democracia si no tiene eficacia, puede conducir al descrédito de la propia democracia por eso cuando votemos pensemos bien a quien votar, hay que involucrarse en la vida de nuestros países no solo cuando se vota porque si no en algún momento nos podemos convertir en cómplices silenciosos.
Autoridades nacionales que piensan en políticas de gobiernos y no en políticas de estado. Autoridades escolares y pedagogos en la Dirección de Escuela de Buenos Aires y Ministerio de Educación de la Nación que para verse «científicos» encierran a la educación y la reducen a ciertas manifestaciones cuantificable, pero de calidad ni hablamos piensan que mucho es un síntoma de calidad. No se puede pensar así.
La negación de los problemas no sólo no resuelve nada sino que muchas veces los incrementa. La educación debe ser como un paracaídas para educar en libertad porque últimamente se está viendo que en la práctica educativa se reproducen los malestares de la sociedad actual. El bullying es un tema de estos momentos educativos. Los docentes tenemos que ser profesionales de la educación, comprometidos y responsables, sino seremos miopes y rengos toda la vida. Formemos una educación estratégica. No se admite doble moral educativa. Solo se educa.
«La educación no es llenar el cubo, sino encender el fuego.»
William Butler Yeats
Si todos decimos que la educación es lo primero entonces no seamos hipócritas cuando tenemos que actuar en beneficio de ella.

Siempre luego de las vacaciones escolares de verano hay otra vez un nuevo anuncio de paro docentes y empezamos de nuevo con la catalecta de siempre: “los docentes que quieren si ganan bien”, “no quieren trabajar”, “tres meses de vacaciones”, “con quien dejo a los chicos” como si los docentes no tuviésemos hijos y bla, bla,.
Sí soy docente y responsable. Pero…la educación no es solo tarea de los docentes, no es una tarea que se hace en soledad necesitamos que: el gobierno tenga una política de estado, que permita que cuando venga otro gobierno no se borre todo y nadie sepa a dónde va la educación. No se gobierna para las elecciones; que los padres nos acompañen y que se ocupen de sus hijos que no los depositen en las escuelas; que los políticos se involucren siempre no solo en las eternas campañas políticas, que benefician a sus representados, que no arreglen por debajo de la mesa; que mis colegas se ocupen de su tarea, que se perfeccionen y que respeten a sus alumnos, que los acompañen.
La educación no admite hipocresías de ningún tipo y menos en quienes delegamos y vamos a delegar nuestro forma de conducirnos, todos estamos de acuerdo que para que un país salga adelante es necesaria una buena educación, por lo tanto el compromiso y la responsabilidad anulan la hipocresía.
La educación es esperanza, pero es un tema para nosotros los argentinos.

