Gustavo «Cuchi» Leguizamón: silbo de eternidad

Por Silvana Irigoyen

Me voy quedando libre

sin arribos ni regresos.

está sobrando el alma

para cantarle a los huesos,

curiosos de rumbos

que linden sabores eternos.

Gustavo Cuchi Leguizamón. Me voy quedando.

Un 29 de septiembre de 1917 nacía en Salta, el Dr. Gustavo Leguizamón; y un 27 de septiembre de 2000 se iba de gira a la eternidad ¿Cómo no recordarlo? Si El Cuchi es un bien cultural de Salta y de Argentina.

Fue un compositor prolífico al que se podía distinguir sólo escuchando dos compases.

“Hacer música no me alcanza para vivir pero me hace vivir. Mirá lo que son las cosas, porque antes cuando era abogado vivía de la discordia y ahora de la alegría”,

Su trabajo fue siempre acompañado de la labor de grandes poetas. Colaboraron con él figuras de la talla de Manuel Castilla, Armando Tejada Gómez, Juan Carlos Dávalos, Jaime Dávalos y Jorge Luis Borges, con quien trabajó en “No hay cosa como la muerte”. Fue el fundador y director del Dúo Salteño, agrupación de gran audacia e influencia que conformaron Néstor «Chacho»  Echenique y Patricio Jiménez.

El inolvidable Dúo Salteño

El jazz, el rock y la música popular lo reconocieron como una vertiente musical inagotable

Autor de más de 800 obras, algunas de ellas forman parte del repertorio esencial de la música popular argentina, como “Zamba del pañuelo”, “Zamba del mar”, Zamba de Argamonte”, “Chacarera del expediente”, Zamba para la viuda”, “Zamba de Juan Panadero”, “Balderrama”, “La Pomeña”, entre otras. Ganó numerosos premios, entre los principales el Premio Fondo Nacional de las Artes y Premio SADAIC.

Fue un pionero de los conciertos de campanas, e intentó crear uno de locomotoras.

“A él le causaba una gran gracia que manifestaba con una gran carcajada cuando alguien pasaba por la puerta de su casa silbando alguna de sus canciones sin saber que eran de él. A mí me dijo una vez que eso era lo mejor que le podía pasar. Eso que cuento tiene una sola explicación: significa que era profundamente popular, fundamentalmente porque en esas cosas el autor se disuelve. Cuando se alcanza eso a mí me parece algo increíble”

Liliana Herrero. Cantante

Fue en ese sentido un compositor desafiante. Y ese talento le permitió ser un gran transformador pero natural, sin proponerse nada así, algo que sin dudas le permitió influir en los demás porque lo suyo generaba admiración. En mí su estética me ha llegado e influenciado”.

Juan Falú. Músico

Muchos conocen al músico, pero pocos, al escritor. Es autor de poemas bellísimos y algunos cuentos. Composiciones como Me voy quedando que expresan la condición de finitud del ser humano y el misterio insondable de la muerte, se quedan para siempre en la piel del recuerdo.

A veces no sé quién soy

la lanza de mi silbido va alborotando recuerdos

desenredando caminos,

mientras mi risa

cae al abismo.

Me voy quedando
Me voy quedando. Versión coral

El Cuchi es eterno. Memoria viva para la música popular argentina. Desde Salta lo pensamos en este septiembre milagrero, «perfumadito de azahares» que quiso adueñarse de su tiempo de llegada a la vida, y de su día y hora de partida.

Corazón en entrevero

náufrago alegre de las parrandas


cómo te rondan los sueños


que se despeñan en la alborada

Corazonando. Cuchi Leguizamon
Chacarera del Expediente. Cuchi Leguizamon.

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